martes, junio 14, 2005

"Operación retorno"

Ayer por la noche me miré en el espejo
y descubrí - entre los vapores nocturnos -
lo mucho que he cambiado en diez años.

¿Cuanto puede cambiar un hombre por fuera?
Mucho. Quizás todo lo que quiera.
¿Y por dentro?
Idem.
Solo es cuestión de voluntad,
o de falta de ella.

Me miré,
y viendo a ese tipo
con barba tipo Robinson Crusoe
creí ver al niño que lloraba
cuando sus compañeros mataban lagartijas.
(Cabrones y cobardes,
es que estaban indefensas
y uno es muy sensible.)

Me miré y remiré.
De reojo, de frente, de espaldas.
Dios mio, pensé.
¿Que has hecho conmigo?
Por supuesto
no me respondió.
Nunca responde.
Le han cortado la puta lengua ahi arriba,
fijo.
O simplemente se le ha jodido el sonotone
al viejo.
Que mas da.

El caso
es que debajo de aquel tipo
todavía queda algo por recuperar.
Cogí la cuchara
y ya llevo un par de días escarbando.
Ya he sacado un par de estómagos enegrecidos,
un pulmón azul,
una bola de esporas verde
y un niño amoratado.

Espero que no se me atasque
la cuchara entre tanta mierda seca.
Espero no cansarme antes de tiempo.

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